Serías feliz, si...

Si tuvieras la valentía de conversar
podrias contarme abiertamente
todo aquello que logras sentir.

Podrías confiarme tus dolores más profundos
sin la verguenza que no es necesaria
para momentos como éstos.

Enfrentarías los miedos
para desalojar aquellas penas que destrozan el corazón
en millones de pedazos dificiles de poder armarlos.

Dime si yo puedo darte el remedio perfecto
para poder sanar tus malestares,
esos malestares que no te dejan respirar.

Tu corazón no sangrará porque puedo vendarlo
con mis caricias más delicadas y
sanaré tus heridas para que seas feliz.