¡Me los paso por el sóbaco!

En el mundo nunca faltan los individuos que tienen la lengua larga y que son fanáticos del hablar mal de los otros.

¿Nunca les sucedió que el alguien hable de ustedes cosas que en realidad no son verdades? Bueno a mi si, ¡y muchas veces!

Desde que empezé la secundaria, cuando ya tenia una idea más o menos clara sobre la vida, llovían los comentarios contra mi persona y como también, escuchaba los de otros hacia otros.

Dicen que las mujeres somos mas chismosas y criticonas, pero ahora a mis veinte años puedo decir que no es así, hay hombres que hablan hasta por los codos, conosco a unos cuantos a los cuales me dan lástima de verlos; pero por educación debo saludarlos.

Hay personas que se dan la molestía de sentarse en el punto perfecto para observar a los demás y poder encontrarles sus defectos e inventar perfiles negativos y calumnias. ¿Y es qué no tienen nada que hacer?

En algun momento me afectó lo que pudieron hablar en contra mía, pero es mejor ignorar las barbaridades y la envidia de aquellas personas que no tienen vida y es por eso que se dedican a la nuestra.
Habladores: ¡Sígan hablando mal de mí, sigan murmurando tras mis espaldas, sigan envidiándome, sigan pensando mucho en mí, en que sí hice algo bien ó mal!

Porque... ¿Acaso no saben que sus pensamientos, críticas, malas intenciones y comentarios absurdos me los paso por el sobáco cuantas veces quiero?

jaja.

¡Saludos!

Una historia sin completar

Viéndolo en aquel lugar entre la multitud
podía sentir los escalofríos mas deliciosos
que en mi vida llegué a disfrutar.

Gozaba caminar, caminar y caminar detrás de él..

El primer día sólo tenía una razón del porque me encontraba allí
y no era por él....al segundo día ya sentía la desesperación de verlo mas seguido,
se convirtió en la segunda razón por la cual tenía más ganas de ir por aquel lugar.

Él me dijo : "Buenos días, buenas tardes" Cada vez que nos cruzabamos.
Yo le dije : "Buenos días, buenas tardes y... " ...y la despedida de buenas noches que nunca podía desearle, porque ya no lo veía tan cerca por esas horas del anochecer.

Me intimidaba con su presencia, con su mirada y con las palabras que podía pronunciar en voz baja. Se acercaba y yo sudaba al tenerlo cerca, mis piernas temblaban y juraba que todos sabian lo que me pasaba.... pero no era así. Yo sola me hacia un mundo temoroso lleno de nerviosismo cuando nadie lo imaginaba y ni él lo presenciaba.

Trataba de penetrar mi mirada en él, causando ternura y carisma, para poder enrollarlo en la misma burbúja que yo me encontraba.

Se dió el diálogo a los días, y a las semanas se hizo más fuerte...
Él y yo estamos pisando el lugar equivocado, es por eso que debemos jugar con fuego hasta cuando logremos apagarlo.
Habrán tormentas y movimientos destructivos pero no habrán heridas en nuestros corazones.